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lunes, 6 de diciembre de 2010

• Inhumano.

Era un día cálido, algo caluroso, pero al menos cada algunos minutos una brisa suave atravesaba el bosque.
También había Sol, solo que aquel bosque era demasiado espeso, de tal forma que la luz solar no llegaba del todo. Solo había una luz jade reflejada por doquier.
Esa mañana me había enterado que en aquel bosque había alces. & Que en los bosques que, generalmente, estaban deshabitados por humanos por la presencia de animales salvajes, por alguna razón estaban atestados de cazadores.
La razón por la cual elegí este bosque, fue simple: Era, de entre todos los que conocía, el más tranquilo como para pasar una tarde sola, pensando, caminando. Tranquila.
Entonces, tuve una sensación rara.
Bueno, no precisamente, pero fue raro. Ya que varias cosas sucedieron casi en simultáneo.
- Me lastimé la yema de un dedo, con algún objeto punzante. Supongo que alguna espina. Por lo que comenzó a salir sangre. & Rápidamente tenía la mano bañada en sangre.
- Otra brisa atravesó el bosque, aunque esta era mas fría que las anteriores.
- Escuché a lo lejos, un sonido. Raro. Parecían animales corriendo. Muchos animales.
Supuse que eran alces, ya que eran los únicos animales que habitaban ese bosque capaces de hacer ese sonido.
- Sentí como un gemido. De dolor. Horrible, sinceramente. & Luego otro sonido más, acompañado de un grito inhumano totalmente desgarrador, un sonido.. inexplicable, no hay adjetivo existente como para decir un sonido de.. ?
- Sentí movimiento a mis espaldas. Muy tenue, prácticamente inexistente. Pero tenía buen oído, & lo había escuchado, de eso estaba segura.
Entonces, decidí darme vuelta, para así quedar de frente a la procedencia del sonido.
Entonces me quedé helada. Petrificada.
Era una mezcla entre incredulidad, sorpresa & horror.
Frente a mi, a unos 2 metros, estaba la criatura mas hermosa ( & pálida) que jamás había visto en mi vida.
Alli, completamente inmóvil, con la camisa rasgada y la jade centelleando sobre su piel como lo habría hecho sobre un diamante, se encontraba un muchacho. Con los ojos negros como el carbón. Cabello color miel y ojeras, muy marcadas. De un color púrpura.
Musculoso & pálido en extremo.
Lo que me asusto fue que tenia los labios rojos, como si hubiera bebido ¿sangre?.
Era insoportablemente hermoso, casi hipnótico. Hacía que me fuera imposible dejar de mirarlo, era incapaz.
Inhumano, esa era la palabra que mejor lo definía. Tanta belleza no podía ser digna de un humano. Un simple humano.
Había algo en sus ojos, en su mirada, que me llamo la atención. Era evidente que escondía algo en su mirada.
Algo como un deseo, un anhelo oculto, combatiendo por salir a la luz.
También se notaba que tenía una lucha interna, como si luchara consigo mismo, como si no quisiera que ese anhelo que peleaba por salir a la luz, lo hiciera. Aunque deseara con todo su ser que así fuera.
& Todo fue muy rápido.
Nos miramos a los ojos & una sonrisa comenzó a extenderse por su rostro, ensanchándose hasta el punto de terminar mostrando los dientes en una mueca espantosa.
& Ahí me di cuenta de que debía tener miedo, cuando se agazapó, décimas de segundos después de que una brisa despeinara mi cabello en dirección a el.
Me dí cuenta de que definitivamente, algo no iba bien. & Cerré los ojos, esperando lo peor. Pero antes de cerrarlos, ví que lo peor venía. Saltó hacia mí.
Ahí supe que todo había acabado.
No vi nada mas, pero sentí un dolor insoportable en mi cuello,que rápidamente se apodero de todo mi cuerpo.
Luego nada más, no sentí absolutamente nada.
Sólo notaba que lentamente me desvanecía & todo se volvía negro.
Entonces, me dejé ir.