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lunes, 6 de diciembre de 2010

• Mathías.

Así & todo, no podía creerlo, era humanamente imposible. Mas dudaba  que fuera humano siquiera. Aquel.. ¿Ser? era igual a mi mejor amigo, a Mathías.
Sólo que le estaba perdido desde hacía meses, pero no podían ser la misma persona. Éste era muy pálido y tenía distinto color de ojos, eran rojos. Eran cosas evidentes al ojo humano.
Lo sé, parezco estar loca, pero tengo razón. No podía ser él, no podía ser Mathías. Algo en sus ojos era demasiado salvaje. Aunque también había algo de ingenuidad, aunque fuera muy en el fondo. Muy en el fondo. Esas ingenuidad característica de Mathías. De  mí Mathías.
Aunque, a pesar de que yo diga & siga diciendo que no estoy loca, cuanto más lo miro, mas me voy convenciendo de que si lo estoy: Tenía que ser una ilusión, no podía ser real. Era humanamente imposible.
Tenía la mirada vacía, con una tristeza evidente. Parecía la mirada de quien está solo en el mundo. Era increíblemente lindo, resultaba insoportable tanta belleza junta.
Se parecía demasiado a Mathías, demasiado.
& Me fastidiaba.
Me fastidiaba que me recordara a él.
Me fastidiaba que se pareciera a Mi mejor amigo.
& Me miró.
Lo miré & ahí lo comprendí, ahí tuve la certeza de que no estaba loca, que era Mathías.
Mi Mathías.
Algo en su mirada me lo dijo, en sus ojos vi al chico que yo conocía.
El aire frío de la tarde otoñal me dio escalofríos. Mathías me sonrió & se acuclilló, todo sin despegar sus ojos de los míos. Me pareció muy raro su comportamiento, pero esperé.
& Saltó.
Listo, FIN. Todo había acabado.
Sentí un dolor punzante en el cuello, y no pude ver nada más, todo fue negro.
& Me dejé hundir en la inconsciencia.
Todo esto acompañado con un grito desgarrador, que en estado de shock reconocí como mío.
& Una risa, la risa de Mathías.